martes, 4 de enero de 2011

ஜ Ho Voglia Di Te ஜ

" La semplicità con cui ti ho trovata è stata un mistero. Sorridi dolcemente, guardi avanti è tutto come un incanto. Non ci credo che io possa star con te. E penso intanto che io ho voglia di te, non capisco perchè, non c'è niente da dire. Io ho voglia di te, non capisco perchè, non c’è niente da fare. "

" La simplicidad con la que te conocí es un misterio. Sonríes dulcemente, miras hacia delante y todo es como un hechizo. No creo que yo pueda estar contigo. Y, mientras tanto, pienso que tengo ganas de tí, no entiendo porqué no hay nada que decir. Tengo ganas de tí, no hay nada que hacer. "

¿Sabes lo que eso quiere decir? Resume, en pocos guiones todo lo que he pasado, pensado y sentido contigo. Y, aún así, todo eso se puede aplicar al presente, y espero que al futuro.

Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. ¿Y sabes? En realidad yo he temido perderte, día tras día. Noche tras noche.

¡Quiero ser tu musa! Fue lo primero que dije, sin pensarlo, apenas. En ese momento, no era consciente de en qué mundo me iba a meter, de que ese hombre, llegaría a calarme hasta los huesos.

Estaré a tu lado. No me alejaré de tí, no lo olvides. Palabras, palabras, palabras. He hecho un millón de promesas, Ville. Demasiadas, todas cumplidas. He cometido errores, demasiados en mi vida. ¿Soy humana no? Tengo derecho a equivocarme y luego rectificar. Pero el peor error que cometí fue el alejarme de tí, sin más. Un ataque de celos. Síntoma de inseguridad, cierto. Pero no podía controlarlo, no entendía nada sobre la materia, absolutamente nada. Era una cría de diecisiete años, que no sabía lo que quería. Y ahora, ahora dieciocho años, he madurado en poco tiempo, he aprendido a convivir con ese síntoma, y ha sido tal, que ni siquiera me doy cuenta de ello.

Me recuerdas a ella. ¿Ella? ¿Quién era ella? Pensaba en ese momento, hasta que me mostraste una foto de Anja, vestida con el traje de ballet. Era una chica preciosa, realmente bella. La querías y la quieres, aunque ella no esté aquí. Ahora, puedo decirte como se siente una persona al perder a alguien a quién quieres. Primero cayó Nico y luego mi abuela.

Dejé de ser tu musa, a pesar de que prometí quedarme a tu lado, me fui. Pensaba que era lo mejor, que no me extrañarías. Y me equivoqué, cometí el mayor error que no me pude esperar. Entendería que no me perdonaras, que ni siquiera me miraras, lo entendería perfectamente. Tenía tu cartera, tus fotos, parte de tu vida en ella. Pensé en tirarle, estaba demasiado rota como para tener algo tuyo, pero no podía. Era imposible deshacerme de ese objeto que pertenece a alguien tan valioso como tú. Siempre que podía, la abría, miraba las fotos, una y otra vez. Y siempre me parecían extrañamente increíbles.

Cuando regresé de Italia, ya había sufrido las consecuencias de la Policía de allí. No dije nada, a nadie. Y di contigo. Te quería devolver la cartera pero te negabas rotundamente. Quédatela, me decías, siempre me lo dices. Pensé que no me ibas a recibir como me recibiste. No me reprochaste nada, no estabas borde. Nada. Me esperaba una reacción, pero no esas, que estuvieras borde, que me reprocharas, que no quisieras verme.

Me he ido tres veces, y esas tres veces, siempre me has recibido igualmente. Con los brazos abiertos, con una sonrisa en la cara, con abrazos, y besos. ¿Hay puestos libres para una ex-musa?, dije antes de volver a marcharme, sin avisar, a Dinamarca. Claro que los hay. Siempre habrá uno para tí, esa fue tu única respuesta. Dejé de ser para volver a ser. Musa, ex-musa y musa nuevamente. Todo eso ha formado parte de mí vida, de mis errores y de mi madurez. 

Ers un ejemplo a seguir muchas veces, Ville. A pesar de toda tu vida, de todo lo que dejas atrás, sigues caminando, superando los obstáculos, ganando en vez de perder. Te admiro y te quiero. Ahora, más que nunca, no podría perdonarme el hacerte otra vez daño.





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